Primer ¡me lo pido!

Llegan los primeros pedidos. Son los más complicados y los más ilusionantes. Cuando los KIT&FUN pertenezcan al holding de Google y no a PARTYCOLARE pues la gracia tendrá menos gracia. Imagino. Bueno, eso de ser multimillonaria (porque sólo venderíamos la empresa por un valor cercano al de Facebook) intuyo que será también excesivamente gratificante.

El caso. Recibimos el primer encargo. Coordenadas básicas: Madrid. Ocho amigas. Dos de ellas embarazadas.

Los kits que preparamos para Laura, con tarjeta de embarque personalizada con la foto de la novia y datos de la despedida.

En vez de botellita de alcohol, para las embarazadas pusimos una cerveza sin y unos chupetes de gominola.

La novia es de Bilbao, se casa en Cantabria y, de momento, vive en Madrid. Para evitar problemas de logística, sus amigas de la universidad y hermanas le organizaron una despedida completísima en la capital con unos KIT&FUN Cosmopólitan, porque aunque no viajaban (este kit de supervivencia para las despedidas más divertidas tiene las medidas necesarias para que no haga falta facturarlo), eran los ideales para recorrerse la ciudad.

Raptaron a la novia en su casa, la disfrazaron de gorda, muy muy fea, y se la llevaron a disfrutar de un ‘brunch’ en La Tita Rivera. Después,  fueron a la universidad donde todas se conocieron. Le tenían preparadas varias pruebas –plantarse en un partido de fútbol, robar la pelota y meter gol, colarse en las clases de la facultad y pedir a sus profesores una revisión del examen (se libró porque era sábado)… – que superó. Si no, no podía continuar en su propia despedida. Para comer eligieron el restaurante Saporem (en la calle Ventura de la Vega,  5, o en Hortaleza, 74. Muy recomendable para brunch también, pero hace falta reserva, y con terracita en un patio interior, por lo menos el de la primera dirección).

Para cenar (sí, de verdad que hicieron mil millones de juegos y pruebas para bajar la comida. No fue sólo una jornada en la que se pusieron las botas), fueron a Los Gallos. Y después terminaron el día de copas en Pacha, bueno, o como se llame ahora esa sala. De toda la vida, Pacha. Por los viejos tiempos.

Algunos de los elementos del KIT&FUN Cosmopólitan.

Madrid no descansa y tiene mil millones de planes divertidísimos y originales, incluso para las madrileñas.

 

 

*Fotos de la despedida de Laura